28/10/08

del buen orden


  1. Esperó que la mosca concluyera su vuelo alrededor, para abrir el placard.
  2. Con meridiana simetría, estiró sus brazos para desplegar al unísono las hojas del armario.
  3. Sus cálculos incluían reconocer el espacio donde pararse para que así -abiertas las puertas- cada hoja lo sobrepasara al mismo tiempo sin despeinar el pelo, hasta entonces húmedo.
  4. Con discreción, meditaba el orden: separar cada prenda según el color, la temperatura del día, o el día de la semana.
  5. Llegó a extender sobre la cómoda el vestuario por orden alfabético, cuando no, por su antigüedad en el guardarropa.
  6. Repetía esa función, todas las noches antes de irse a dormir, como prueba de su propia inmovilidad.

1 comentario:

Juanciteee dijo...

Muy buena fede:
Me siento identificado, aunque la vida me ha hecho cambiar bastante.
No en vano mi enfermedad: espondilitis ANQUILOSANTE...
Pero, a pesar de todas las idas y vueltas, el "jugar en primera" en tales condiciones es loable, no?...
Merezco una poesía...
Abrazo,
Juan