6/11/08

fulguración

la luz permanecía encendida, justo a esas horas, cuando la noche había olvidado todas las lunas de agosto. Sola, en una cortina ausente de ilustraciones, estampaba el perfil de dos manos reteniendo una placa, cuya música se repetía y se repetía, como un único firmamento adolescente.
calamaro entonaba sus crímenes perfectos mientras ella imaginaba al corazón hecho girones; mientras figuraba haber cerrado la apuesta, antes que pudieran conocer su aliento de madrugada

1 comentario:

Malala Giambelluca dijo...

Palabras bellas en una noche de calor son como un refresco a la orilla de una piscina.
Gracias.
Malala.