13/11/08

verano (1)



Me tiré a la pileta sin temor.
En la caída, mientras el trampolín simulaba al ruido de otras aceleradas agujas con que mi vida abdicó su destino, sólo pensaba en encontrarte.
El agua me envolvió de inmediato, sabiendo que mi cuerpo tenía sed.
En el descenso, que es mi descenso, no hago más sentir, el cosquilleo de miles de burbujas escapando del hundimiento.
Retornan, quizás, a ese espacio en el que son parte del aire atravesado por la luz. Partículas fungibles que siempre resistirán cualquier ocaso.

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