6/11/08

mil horas



A juzgar por la lluvia y el viento, la noche invitaba a guardarse adentro.

En verdad, permanecía sin salir por un imperativo extraño: el de la rutina. "Monotonía -decía siempre- es esa excusa que paraliza cualquier juicio al tiempo."

En su interior, la casa mostraba marcas que imitaban en su disposición, las arrugas del rostro.
Henchido de humedad, el último postigo resistía victorioso el encierro. Sus lados exhibían signos de una antigua pintura levantada, en tantas capas, como días marcados por lluvia y viento.


A juzgar por el tiempo, la noche invitaba a guardarse adentro.
Discurría las pocas horas de cada día, incapaz de vivir sin su destierro.

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