8/2/09


Munidos de bronceador y gafas enmarcadas con espaldar de tortuga, descendieron ordenadamente sin mirar para atrás, aferrándose todos al mismo pasamanos improvisado con viejas fustas de cuero.
Al principio les extrañó que no hubiera botes salvavidas. Pero inmediatamente desupués, brindaron satisfechos por no tener que lamentar víctimas.
Ya la esponja, no absorbería el mar...

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