16/11/09

balcones



La imaginaba distinta. Envuelta en ese halo brumoso que torna imprecisos los contornos. La imaginaba viéndose vulgar ante cada maniquí, sin gusto ante cada fragancia hindú, llena de símbolos por develar a la tercera copa.
Pero fue la mujer de cada libro que leyó, el soleado entre dos vecinas conversando entre balcones, un cordel, siempre con principio y fin.

3 comentarios:

LA GORDA dijo...

Una lástima, me ha pasado.

Anónimo dijo...

wtf. we are back

vfedor dijo...

se llama "enamorarse"