3/3/10




Nunca el adiós es una despedida,
ni un mar muerto
en el que las primeras palabras
paralizadas
flotan vestidas de mar.
Adiós,
es apenas un zócalo,
un mudo contacto con el vértice,
de aquello que se descubre
y que se puede nombrar.

3 comentarios:

Lena dijo...

Adiós es un comienzo.

Siempre.

Aunque parezca que no.

Un beso, Vfedor/Vthomas.

Furtiva dijo...

Me gusta mucho porque es verdad. Los adioses son sólo esquinitas de la realidad por las que pretendemos que pasamos la página...

Pero la vida no es un libro.

Anónimo dijo...

WTF. El adios representa el dolor de lo que no pudo ser.